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24 de noviembre de 2010

JULIO RAMÓN RIBEYRO: ¿POR QUÉ ESCRIBO?


Busto de Julio Ramón Ribeyro en Av. Pardo, Miraflores.


JULIO RAMÓN RIBEYRO (1929 - 1994) novelista, cuentista, ensayista y dramaturgo fue autor de La palabra del mudo (colección de sus cuentos) y Prosas apátridas entre muchas obras, es con justicia considerado el más importante cuentista peruano y uno de los más destacados escritores de la literatura narradores de hispanoamérica con justicia considerado el más importante cuentista peruano y uno de los más destacados escritores de la literatura hispanoamérica.

Para los que no conocen las motivaciones que indujeron al gran Julio Ramón Ribeyro a tomar la pluma, reproducimos las razones con las palabras del autor.


¿POR QUÉ ESCRIBO?
por Julio Ramón Ribeyro


-- Para deshacerme de ciertas obsesiones y de sentimientos opresivos.

-- Para tratar de dar forma y comprender mejor ideas e intuiciones que me pasan por la cabeza.

-- Para contar algo que merece ser contado.

-- Para crear, sin otro recurso que las palabras, algo que sea bello y duradero.

-- Por una necesidad humana de ser reconocido, apreciado, admirado y – tal vez— amado.

-- Porque me divierte.

-- Porque es lo único que sé hacer más o menos bien.

-- Porque me libera de un cierto sentimiento de culpa inexplicable.

-- Porque me he acostumbrado a hacerlo y porque es para mí, más que una rutina, un vicio.

-- Para que mi experiencia de la vida, así sea pequeña, no sea perdida.

-- Porque el hecho de estar solo frente a mi máquina de escribir y al papel en blanco, me da la ilusión de ser absolutamente libre y poderoso.

-- Para continuar de existir después de muerto, ya sea sobre la forma de un libro, como de una voz que alguien se dé el trabajo de escuchar

-- En cada lector futuro, el escritor renace. 











19 de octubre de 2009

JULIO RAMÓN RIBEYRO - DECÁLOGO DEL CUENTISTA






1. El cuento debe contar una historia. No hay cuento sin historia. El cuento se ha hecho para que el lector pueda a su vez contarlo.

2. La historia del cuento puede ser real o inventada. Si es real, debe parecer inventada, y si es inventada, real.

3. El cuento debe ser de preferencia breve, de modo que pueda leerse de un tirón.

4. La historia contada por el cuento debe entretener, conmover, intrigar o sorprender, si todo ello junto mejor. Si no logra ninguno de estos efectos, no existe como cuento.

5. El estilo del cuento debe ser directo, sencillo, sin ornamentos ni digresiones. Dejemos eso para la poesía o la novela.

6. El cuento debe mostrar, no enseñar. De otro modo sería una moraleja.

7. El cuento admite todas las técnicas: diálogo, monólogo, narración pura y simple, epístola, informe, collage de textos ajenos, etc., siempre y cuando la historia no se diluya y pueda el lector reducirla a su expresión oral.

8. El cuento debe partir de situaciones en las que el o los personajes viven un conflicto que los obliga a tomar una decisión que pone en juego su destino.

9. En el cuento no debe haber tiempos muertos ni sobrar nada. Cada palabra es absolutamente imprescindible.

10. El cuento debe conducir, necesaria, inexorablemente a un solo desenlace, por sorpresivo que sea. Si el lector no acepta el desenlace es que el cuento ha fallado.

La observación de este decálogo, como es de suponer, no garantiza la escritura de un buen cuento. Lo más aconsejable es transgredirlo regularmente, como yo mismo he hecho. O aún mejor: inventar un nuevo decálogo. 

JULIO RAMÓN RIBEYRO

HORACIO QUIROGA - DECÁLOGO DEL PERFECTO CUENTISTA









1.- Cree en un maestro -Poe, Maupassant, Kipling, Chejov- como en Dios mismo.

2.- Cree que su arte es una cima inaccesible. No sueñes en domarla. Cuando puedas hacerlo, lo conseguirás sin saberlo tú mismo.
3.- Resiste cuanto puedas a la imitación, pero imita si el influjo es demasiado fuerte. Más que ninguna otra cosa, el desarrollo de la personalidad es una larga paciencia

4.- Ten fe ciega no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas. Ama a tu arte como a tu novia, dándole todo tu corazón.

5.- No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la importancia de las tres últimas.

6.- Si quieres expresar con exactitud esta circunstancia: «Desde el río soplaba el viento frío», no hay en lengua humana más palabras que las apuntadas para expresarla. Una vez dueño de tus palabras, no te preocupes de observar si son entre sí consonantes o asonantes.

7.- No adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas de color adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él solo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo.

8.- Toma a tus personajes de la mano y llévalos firmemente hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te distraigas viendo tú lo que ellos no pueden o no les importa ver. No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios. Ten esto por una verdad absoluta, aunque no lo sea.

9.- No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir, y evócala luego. Si eres capaz entonces de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino

10.- No pienses en tus amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia. Cuenta como si tu relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida del cuento.

HORACIO QUIROGA