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4 de julio de 2010

ROBERTO BOLAÑO: CONSEJOS SOBRE EL ARTE DE ESCRIBIR CUENTOS



ROBERTO BOLAÑO (Santiago de Chile, 28 de abril de 1953 - Barcelona, 15 de julio de 2003 ) escritor chileno, desaparecido a temprana edad. Tuvo una amplia producción literaria y post portem ha sido considerado una de los narradores sudamericanos más importantes del siglo XX.

En los consejos 4.- y 5.- que reproducimos a continuación, manifiesta una abierta aversión a Cela y Umbral. Lo que no sabemos es si esta aversión se limitaba a lo literario o tenía su origen en lo personal. El tiempo lo dirá.

Los consejos 9.- y 10.- demuestran una enorme admiración por Edgar Allan Poe. Coincidimos con Bolaño que Poe fue un notable escritor, pero también resaltamos el asombroso parecido físico entre Poe y Bolaño en los últimos años de su vida. Bolaño murió de insuficiencia hepática a los cincuenta años y Poe fallece a los cuarenta años a consecuencia de una vida disipada, especialmente debido al alcoholismo. Nótese en el pie de esta entradas las fotos que revelan el parecido físico entre ambos escritores en los últimos años de sus vidas, a causa de sus dolencias.     


                                                                             
Roberto Bolaño frente a su computadora, arrinconado por la materia prima de los escritores: papel.



  CONSEJOS SOBRE EL ARTE DE ESCRIBIR CUENTOS



Como ya tengo 44 años, voy a dar algunos consejos sobre el arte de escribir cuentos. 

1. Nunca abordes los cuentos de uno en uno. Honestamente, uno puede estar escribiendo el mismo cuento hasta el día de su muerte. 

2. Lo mejor es escribir los cuentos de tres en tres, o de cinco en cinco. 


Si te ves con energía suficiente, escríbelos de nueve en nueve o de quince en quince. 


3. Cuidado: la tentación de escribirlos de dos en dos es tan peligrosa como dedicarse a escribirlos de uno en uno, pero lleva en su interior el mismo juego sucio y pegajoso de los espejos amantes. 

4. Hay que leer a Quiroga, hay que leer a Felisberto Hernández y hay que leer a Borges. Hay que leer a Rulfo, a Monterroso, a García Márquez. Un cuentista que tenga un poco de aprecio por su obra no leerá jamás a Cela ni a Umbral. Sí que leerá a Cortázar y a Bioy Casares, pero en modo alguno a Cela y a Umbral. 

5. Lo repito una vez más por si no ha quedado claro: a Cela y a Umbral, ni en pintura. 


6. Un cuentista debe ser valiente. Es triste reconocerlo, pero es así. 

7. Los cuentistas suelen jactarse de haber leído a Petrus Borel. De hecho, es notorio que muchos cuentistas intentan imitar a Petrus Borel. 


Gran error: ¡Deberían imitar a Petrus Borel en el vestir! ¡Pero la verdad es que de Petrus Borel apenas saben nada! ¡Ni de Gautier, ni de Nerval! 

8. Bueno: lleguemos a un acuerdo. Lean a Petrus Borel, vístanse como Petrus Borel, pero lean también a Jules Renard y a Marcel Schwob, sobre todo lean a Marcel Schwob y de éste pasen a Alfonso Reyes y de ahí a Borges. 

9. La verdad es que con Edgar Allan Poe todos tendríamos de sobra. 

10. Piensen en el punto número nueve. Uno debe pensar en el nueve. De ser posible: de rodillas. 

11.Libros y autores altamente recomendables: De lo sublime, del Seudo Longino; los sonetos del desdichado y valiente Philip Sidney, cuya biografía escribió Lord Brooke; La antología de Spoon River, de Edgar Lee Masters; Suicidios ejemplares, de Enrique Vila-Matas. 

12. Lean estos libros y lean también a Chéjov y a Raymond Carver, uno de los dos es el mejor cuentista que ha dado este siglo.

Roberto Bolaño
 
 
























3 de noviembre de 2009

ROBERTO BOLAÑO Y EL PLAGIO





Aquí consignamos la opinión del escritor chileno Roberto Bolaño (28 de abril de 1953 - 14 de de julio de 2003) sobre el plagio, entre las opiniones que sostenía respecto a la cocina literaria. El texto es tomado de: Clarín.com » Edición Domingo 25.03.2001 » Revista Ñ » Un narrador en la intimidad.


"... No sé lo que se debe hacer en una cocina literaria, pero sí sé lo que no se debe hacer. No se debe plagiar. El plagiario merece que lo cuelguen en la plaza pública. Esto lo dijo Swift, y Swift, como todos sabemos, tenía más razón que un santo.


Así que este punto queda claro: no se debe plagiar, a menos que desees que te cuelguen de la plaza pública. Aunque a los plagiarios, hoy en día, no los cuelgan. Por el contrario, reciben becas, premios, cargos públicos, y, en el mejor de los casos, se convierten en best-sellers y líderes de opinión. Qué término más extraño y feo: líder de opinión. Supongo que significará lo mismo que pastor de rebaño, o guía espiritual de los esclavos, o poeta nacional, o padre de la patria, o madre de la patria, o tío político de la patria..."