23 de enero de 2013

EL SOLAR DE LOS TRES PATIOS :RESEÑA DE MANUEL BENTÍN DIEZ CANSECO


Manuel Bentín Diez Canseco y Gonzalo Mariátegui. 

A continuación reproducimos la carta que el escritor peruano, Manuel Bentín Diez Canseco le dirigió al director de este blog con relación a la publicación de su última novela, "El solar de los tres patios". La carta contiene una interesante e inteligente crítica respecto a la citada novela.

Manuel Bentín es autor de dos obras narrativas de gran importancia. La primera es la colección de cuentos, titulada La vida en serio, y la segunda es la novela Al encuentro de la felicidad.


Lima, 16 de mayo de 2012.

Estimado Gonzalo:

Apuntes sobre tu novela.

Volverás a sorprender a los lectores con la historia que narras en “El Solar de los tres patios”, pues haces un despliegue de originalidad, imaginación e instinto creativo. En ella las pasiones que ocultan los hombres pueden aflorar de manera imprevista, inclusive las más violentas, mostrándonos las dos caras de quienes sufren por vanidad y prestigio.

Los personajes principales comparten de alguna forma lazos de sangre que, como ocurre con Caín y Abel desde el comienzo de los tiempos en el seno de una familia, son causados por rivalidades, envidias y postergaciones. Esta vez el ámbito que escoge el autor no es el del hogar ni el de la preferencia paterna, sino el del reconocimiento del talento en el mundo de las bellas artes. Para los aprendices desde que dan sus primeras pinceladas, ser el pintor más consagrado, el más elogiado y el más representativo de una escuela, se convierte casi siempre en una obsesión inalcanzable.

Es así como el autor nos introduce al fascinante mundo de la pintura: la legendaria casona de Bellas Artes, los profesores, los subalternos, los alumnos, los talleres, los utensilios, las técnicas, los marchantes, los críticos, los galeristas, los compradores, los coleccionistas, hasta conformar un mundo singular que se valoriza y estima por códigos subjetivos. Los críticos van formando consensos, con los que el autor puede vanagloriarse, o humillarse, y con lo último se abre paso la frustración que siempre encuentra a un responsable. Para reparar la indiferencia, el anonimato, la displicencia, tal y como ocurre en la novela, cualquier método es bueno… inclusive el triple crimen.

La novela no es policial ni es detectivesca, es más bien lo que los americanos llaman un “thriller”. El principal protagonista, Conrado Antequera, director de la Escuela de Bellas Artes, es quien desencadena toda la acción y que además produce consecuencias en otros protagonistas. Llevado por una pasión irrefrenable vemos que viaja de América a Europa, luego adquiere poder en los círculos artísticos e intelectuales del Perú, y para conseguir lo que desea miente, traiciona y cambia de identidad. Ese comportamiento torcido lo observará hasta el final de sus días. Sin embargo, vemos que la malignidad no es exclusivamente suya, sino que la comparte con Joaquín Lázaro, Cirene, Felipe Minaya y algún otro. ¿Quién sabe la “soberbia” marcó el sombrío accionar de todos ellos?

Hay puntos de vista del autor que son muy agudos, por ejemplo: ”cómo compran cuadros “las señoras”, a las que nunca hay que subestimar en la decisión final.” – Aquella de que “nadie quiere ser un segundón, permanecer en el anonimato” – Aquella de que: “los poetas perduran más que los narradores, los pintores más que los escritores, etc.” (Muy buena) – La descripción de Irene Sotomayor, que me hizo recordar a … (Excelente). – Por momentos te metes en callejones que parece que no encontrarás salida, pero las encuentras.- “Alguna vez fui muy importante, al extremo que la gente cruzaba la calle para estrecharme la mano” (muy real).- “En verdad es grito del ratón” (muy buena).- Los nombres de los personajes muy bien escogidos, como el de “Víctor Farkas” y otros.- “En todo caso, el Louvre se lo devoró” (muy oportuno).-

Pienso que cada lector tendrá que desentrañar el mensaje y lo que ha querido trasmitir el autor, interpretar las claves que encierra la novela: MUNDO, DEMONIO Y CARNE. No olvidemos que ningún personaje es inmaculado, más bien todos muestran, de una u otra forma, la malignidad del alma humana, que el mundo es un permanente purgatorio para purificarnos, o como afirmaba otro que “el infierno está aquí en la tierra”. La trama es muy entretenida y original.

En lo que se refiere a otros detalles: Muy bien editada la novela, letras claras, correcto papel marfilado, una bella carátula que se corresponde con el tema de la pintura, estupenda fotografía del autor en El Olivar, muy buenos los colores de la contra carátula, el diseño, la fotografía y de la oreja con la reseña de seis libros a todo color.

Algo más, creo que bien promocionada tu novela, debería ser un libro obligado para todos los alumnos de la Escuela de Bellas Artes y Academias de Pintura, alumnos, profesores, concurrentes a galerías.

Un fuerte abrazo con mis felicitaciones,

Manuel Bentín Diez Canseco

DUELO DE ÁNGELES: OSVALDO CATTONE Y DIEGO BERTIE

Cattone entra en escena. 

Cattone y Bertie.

"Duelo de ángeles" es el nombre de la pieza de teatro del norteamericano Bill C. Davies que Oswaldo Cattone, en su condición de director y actor, acaba de inaugurar en el Teatro Marsano (General Suárez 409, Miraflores).

La acción de la obra está a cargo de dos actores de primer nivel. De un lado tenemos al argentino Oswaldo Cattone y del otro al peruano Diego Bertie. 

Si hemos de calificarlos, diremos que Diego Bertie está muy bien y Oswaldo Cattone: impecable como siempre. A pocos días de cumplir ochenta años, Oswaldo sigue tan vigente como siempre, con una memoria que asombra y una capacidad interpretativa que lo hace la envidia de todos. 

"Duelo de ángeles" es el conflicto de dos religiosos: el párroco de avanzada edad (Cattone) y el seminarista rebelde (Bertie). Es la rebeldía de la juventud contra la serenidad de la vejez. 

Los soliloquios de Cattone son vibrantes, impecables. Y me atrevo a decir que sus lágrimas son sentidas. Por momentos nos parece estar en presencia de su adiós a las tablas. Pero luego recordamos que estamos frente a un eximio actor, capaz de engañarnos como le da la gana. ¿O tal vez nos equivocamos? En fin, sólo Cattone sabe la verdad y creo que se la llevará consigo. Roguemos que Dios nos lo preste por muchos fructíferos años más. 

Vayan a ver a la dupla Cattone-Bertie. No se arrepentirán.

19 de diciembre de 2012

RAMIRO PAREJA : ARTISTA EN DOS MUNDOS


                                                                            

                                                                               

Siete Jeringas cierra con broche de oro sus actividades para el año 2012 con lo que considera un magnífico reportaje al destacado artista plástico peruano, Ramiro Pareja, formado y con residencia en Europa. 
Ramiro Pareja es, sin duda alguna, un artista notable, dotado de un magnífico oficio y una insaciable vocación por la investigación artística. Es uno de los principales plásticos peruanos que residen en el viejo continente, donde su obra es altamente apreciada.
El hecho que en este momento el maestro Pareja se encuentre en Alemania y Siete Jeringas en Perú no ha sido impedimento para que se realice la presente entrevista. Siete Jeringas da las gracias a la magia de internet y hace votos para que otras entrevistas puedan realizarse del mismo modo.
¿Cómo fue que decidiste dedicar tu vida al arte?
En realidad en mi caso se debe a un impulso que apareció en mi más tierna infancia. Me recuerdo desde chiquitín jugando con los lápices de colores, el barro, haciendo figuras o coleccionando chucherías para luego ensamblarlas. Nunca tuve que ponerme a pensar a qué dedicar mi vida. Por otro lado mis padres siempre me alentaron, motivo por el cual me siento un ser privilegiado.
¿Qué circunstancias hicieron que un joven arequipeño estudiara artes plásticas en Europa y no en su ciudad natal, Arequipa, o en la Escuela Nacional de Bellas Artes en Lima?
Mi espíritu inquieto y el deseo de beber directamente de las fuentes del arte occidental. Mi familia era numerosa y los recursos económicos alcanzaban a fin de mes y punto. Estuvo claro para mí desde el principio que mis padres no podrían pagarme los estudios fuera de Arequipa, entonces me resultó igual tener que sostenerme (trabajando) ya fuera en Lima o en Madrid. Me decidí por España y estoy feliz que haya sido así.
¿En qué escuelas de arte estudiaste y en qué ciudades?
Estudié en la Escuela de San Fernando de Madrid. En la Hochschule für Angewandte Kunst en Viena. Mi Licenciatura en Arte en la Universidad Complutense de Madrid. Maestría en Arte y Filosofía de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa.
Si no me equivoco, Carlos Quízpez Asín y tú son los únicos peruanos que han estudiado en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. ¿Consideras acertada tu decisión de recibir tu formación de artista en España y no en Perú?
Además de Quízpez Asín, también estudió allí José Tola y un tiempo también Nader Barumi y si no me equivoco Clo de la Puente.
Personalmente fue lo mejor para mí, yo lo busqué. La atmósfera que encontré entre mis compañeros fue muy estimulante. Coincidió este tiempo con el fin del Franquismo y la transición a la democracia.
¿Lo harías de nuevo?
Sin lugar a dudas. Sólo quitando parte de la dureza que supuso trabajar y estudiar al mismo tiempo. Mis trabajos algunas veces fueron muy agotadores. Como joven lo pude soportar, sabiendo que ese sacrificio me permitiría conseguir alcanzar mis objetivos.
¿Por tu formación y prolongada residencia en Europa te consideras un artista europeo?
En otro momento tal vez habría dudado para responder a esta pregunta, hoy lo tengo más claro. Mi formación es europea en muchos aspectos, qué duda cabe; pero cuando me marché a España en 1972 acababa de cumplir 20 años y eso marca mucho ya que yo partí con un equipaje cultural y emocional del cual no me he desligado, en gran parte porque no he querido y eso es lo que me mantiene como peruano con una visión más universalista en diferentes terrenos.
¿Es válido hablar de arte europeo y arte sudamericano?
Tal vez unas décadas atrás, pero hoy con la proximidad que nos dan los medios de comunicación social y la propia globalización esta idea se torna en algo difuso. Pienso que más bien nos estamos dirigiendo a un arte más universalista con matices en el terreno de la sensibilidad y la visión del mundo que es producto de asuntos circunstanciales.
Estás contento con el momento plástico que te ha tocado vivir: finales del siglo XX y comienzos del XXI.
Sí, sobre todo si mantengo la idea que uno es hijo de su tiempo y como tal tiene que dar respuestas. Creo que si hubo un cambio profundo en el plano formal de las artes plásticas con la irrupción de las Vanguardias Históricas, poniendo en cuestión la forma, el plano, el color e incluso en el terreno del concepto (Duchamp), ahora todo se cuestiona y se nos abren puertas sin restricciones. Los terrenos de la expresión se mudan a placer y a necesidad.
¿Alguna vez has cultivado la abstracción? Y en caso afirmativo, ¿por qué la abandonaste?
Sí, he hecho abstracción y aún la hago, creo no poseer la sensación de abandono en ese terreno, más bien volviendo al párrafo final de la pregunta anterior, me muevo entre los terrenos de la expresión por necesidad, estrategia y placer.
¿Qué tiempo de la semana dedicas a tus labores plásticas?
Siete días, de los cuales cinco son obligatorios e ineludibles.
¿Cómo es un día de trabajo en el taller de Ramiro Pareja?
En la mañana después del desayuno, leo los periódicos, veo el correo en internet y después paso a revisar el plan de trabajo que tengo planeado para ese día. En unos casos trabajo con la computadora o dibujo (casi como una gimnasia). También hago bocetos donde voy desarrollando ideas. En otros casos cuando el proceso está avanzado me pongo a pintar. Paseos: cámara fotográfica en mano (siempre se encuentra algo sugerente o interesante). Almuerzo, después lectura (un par de horas) otra vez al taller a pintar o seguir dando vueltas a lo que tengo en mente hasta las seis de la tarde.
¿Qué técnicas cultivas aparte del óleo?
Acrílico, temple, encáustica, acuarela, pastel, tinta, carboncillo, mixtas, lápices de colores, crayón. Aparte de todo esto me gusta usar foto, video, medio digital, ensamblaje, escultura en madera metal y modelado en barro.
¿Has dejado de cultivar la acuarela?
La sigo usando y me proporciona gran placer. Me encanta la sensación que transmite. Fragilidad, evanescencia, transitoriedad, inmediatez y transparencia, como siento yo las ideas primigenias.
Si tuvieras la oportunidad de robar de cualquier museo del mundo una obra para tu propia colección, ¿cuál escogerías?
Primero diré que más de una de las obras de Velázquez. Para mi es el pintor de los pintores, como tal, disfruto su oficio, su destreza e inteligencia. Es de alguna forma el inventor y si no plenamente, el introductor y difusor de la perspectiva aérea en la pintura (gracias a su destreza). Todo lo dicho en el plano formal, pero esto no queda aquí ya que hace una pintura inteligente, llena de ideas que con el paso de otras generaciones venideras, será la irrupción del concepto en el arte, como un elemento más para elevar el rango trascendental del Arte en la vida.
Me quedo entonces con Las Meninas. Toda una estrategia para jugar con el espectador a someterse a un juego de lecturas visuales. Juego con las jerarquías de visión y representación, perfectamente codificadas en el arte occidental desde la Edad Media. Es una obra que por su complejidad ha sido motivo de innumerables ensayos. Nunca antes la pintura (una obra) desempeñó el papel del espectador y este se haya sentido observado por cientos de años de tradición.
La perspectiva aérea en esta obra es excepcional y convincente.
En tu reciente visita a Lima, ¿cómo has apreciado la actual escena pictórica peruana?
Creo que transmite un entusiasmo, que me imagino está reflejando lo que se siente en la calle, lo que no sé, es si es muy real. Las imágenes con las que se trabaja me muestran eso a lo que me referí más arriba, están al servicio del mensaje, del lenguaje que nos ocupa en este momento.
En tu vida como artista, ¿qué papel desempeña tu esposa?
Va más allá de ser mi compañera. Sus opiniones en ciertos momentos son de gran importancia. Es muy respetuosa con mi espacio y mi tiempo y se interesa por mi trabajo. Tiene un buen sentido del humor, algo particularmente importante para mí.
¿Qué actividades tienes programadas para el año 2013?
Mi muestra en La Galería en Lima y (falta concretar algunas cosas) una muestra de fotografía en Arequipa. Participar en la Feria de Arte de Lima.
Una última pregunta. En Europa, ¿qué tiene que hacer el artista para vender sus obras?
Bastante. Moverse mucho y hacer contactos. Las galerías no están muy abiertas y la competencia es grande.
                                                                               












                                                                                  
                                                                               
                                                                                  














                                                                             
                                                                                 










                                                                                   
                     

30 de octubre de 2012

GALERÍA MOLL - SELECCIÓN DE PINTURAS 2012

La acreditada galería miraflorina, Galería de Arte Moll, viene presentando hasta el 30 de noviembre de 2012, una selección de pintura con artistas peruanos del más alta nivel. Están representadas distintas técnicas como el óleo, la acuarela y la serigrafía. Hay cuadros realistas, abstractos y surrealistas. Es una muestra digna de ser visitada.

Entre los maestros más destacados están Fernando de Szyszlo, Carlos Revilla, José Sabogal, Teodoro Núñez Ureta, Venancio Shinki, Luis Palao Berastain y G. Chávez Arroyo y cuyas imágenes reproducimos a continuación.

La muestra va de L -S de 11 a.m. a 2p.m. y de 3p.m. a 8 p.m. Av. Larco 1150, Miraflores

No se la pierda.

Fernando de Szyszlo (1925)





Carlos Revilla (1940)

                                                    

José Sabogal (1888-1956)
                                                                                   

Teodoro Núñez Ureta (1912 - 1988)

Venancio Shinki (1932)



                                                                                                                                        

14 de octubre de 2012

CON ANTONIO CISNEROS EN EL ASCENSOR



Antonio Cisneros (1943 - 2012)

No recuerdo si lo que les voy a relatar ocurrió hace uno, dos o tres años. Sin embargo, sí recuerdo que ocurrió en el ascensor de la Clínica Americana, en Miraflores.

El hecho es que cierta tarde, luego de ser atendido por mi otorrino, procedí a la zona de ascensores, con el propósito de alcanzar la calle y regresar a casa. Después de una larga espera, propia de los ascensores de todas las clínicas del mundo, la puerta se abrió. Para mi sorpresa no había nadie. Estaba a mi entera disposición. Recuerdo haber implorado en silencio que el ascensor llegara a la planta baja sin interrupciones. En verdad, los ascensores caleteros me enervan.

Mi alegría duró tan solo el trascurso de dos pisos. Y en vez que ingresara la temida estampida de personas sólo entró un individuo. Era un hombre alto, elegante y de cabello entrecano. De pronto y sólo por un instante nuestras miradas se cruzaron. Un respingo sacudió a ambos. 

Al momento reconocí a mi compañero de viaje. Era Antonio Cisneros, “Toño” para sus amigos. Era el poeta. Pero, ¿qué hacía Antonio Cisneros en la clínica? ¿Habrá ido a ver a un otorrino? No, imposible. En su piso no hay otorrinos. Mientras ambos teníamos clavada la vista en el panel superior que indica el avance del elevador, cuidando de no mirarnos a los ojos, me acordé que Cisneros sufría de diabetes. ¡Ah, ya!, exclamé en silencio, ha venido a chequearse. De pronto el ascensor volvió a abrirse. Era el piso siguiente. No había nadie. De súbito se me ocurrió que algún niño travieso había marcado el botón y sin duda tendríamos que parar en cada uno de los pisos restantes. Respiré profundo. No quedaba más que resignarse.

Nuevamente nuestros ojos volvieron a cruzarse pero, como la vez pasada, ninguno pronunció una palabra. Por un instante me pareció que iba a hablar. Yo estaba igualmente tentado en hacerlo, pero temía un desaire o el silencio por toda respuesta, que a veces puede ser más doloroso. 

Pero, ¿de qué le hablaría? Nos habíamos visto en una media docena de eventos culturales, pero no habíamos conversado. Él era un poeta consagrado y admirado y yo, aunque escritor con algunos libros publicados, no gozaba de su fama. Sin embargo, era imposible que no supiera de mí. Alguna vez habría visto mi foto en algún periódico con motivo de la presentación de alguna novela mía. Antonio Cisneros, qué duda cabía era un hombre informado. Nuevamente el ascensor volvió a detenerse, la puerta se abrió y no había nadie que lo esperara.

Mientras la caja metálica continuaba su viaje vertical yo seguía con mis reflexiones. Los dos habíamos nacido el año 1943. Ambos habíamos estudiado en la Universidad de San Marcos. En 1962-1963 yo cursaba Estudios Generales con miras a seguir Derecho y él estaba en la Facultad de Letras. Sin duda nos habremos tropezamos muchas veces en la entonces nueva Ciudad Universitaria de nuestra común Alma Mater. Pero, ¿eran estos suficientes méritos para iniciar una conversación? 

De pronto la puerta se abrió. Por fin estábamos en la planta baja y el vate apuró el paso y no tardó en desaparecer por uno de los corredores del laberinto de la clínica.

El año pasado me volví a encontrar con Antonio Cisneros. Esta vez la ocasión se dio en una muestra pictórica realizada en el Centro Cultural Inca Garcilaso, del Ministerio de Relaciones Exteriores, y que Antonio Cisneros con tanto brillo y acierto dirigió. En algún momento de aquella noche alguien nos presentó y sonrientes el poeta y yo nos estrechamos las manos e informamos a carcajadas a nuestro común amigo que nos conocíamos desde hacía años. 

2 de octubre de 2012

CIGARRILLOS Y DESNUDOS

El escritor es un alma en pena que anda en busca de novedades. Al iniciar su diario deambular no sabe qué sorpresa le deparará la jornada. Puede ser algo grande o quizás algo menudo. Tal vez se tope con muchas cosas o quizá no encuentra nada en especial. Pero tal vez descubra una curiosa nariz torcida, una joroba enorme, una manera especial de caminar o un tic nervioso que religiosamente repite un hombre parado en la esquina esperando tal vez a alguien. 

En verdad el escritor es un cazador que sale con los ojos bien abiertos y no sabe si encontrará algo interesante para incorporar en la novela que viene trabajando o el tema que le servirá para el artículo semanal que tiene comprometido con algún periódico y que debe entregar para el día siguiente o, quizás, un post para este humilde blog.

Justamente hace pocos días me encontré con dos pequeñas fotos de desnudos femeninos. El hallazgo ocurrió en una tienda de antigüedades de poca calidad. El cielo raso estaba poblado de arañas metálicas con enormes lágrimas de cristal. El piso era de tierra oscura, firme. No habían dos arañas del mismo período. Contra las paredes habían muebles enormes de madera reseca con espejos y mármol incrustados. 

Todo lo que ví ya lo había visto en otro lugar, en otro tiempo, en otro país o en otro sueño. De pronto, ya de salida de la tienda, me acerqué a una vieja caja de cartón, como las que se usan para guardar los zapatos, convencido que no encontraría nada, y descubrí centenares de fotos. Decidí darles una ojeada. Muchas eran antiguos retratos de señores y señoras (elegantemente vestidos), paisajes urbanos que la modernidad ya ha desaparecido, todos deconocidos para mí y tal vez para usted, querido lector. Lo cierto es que esas fotos debieron ser importantes para sus dueños de fines del siglo XIX. 

De pronto encontré algo que sí me interesó. Eran dos fotos de mujeres desnudas que figura en este post. ¿Serían dos mujeres diferentes o tal vez la misma? El anticuario, un gordo panzón sin afeitar, se me acercó y dando vuelta a la foto me mostró la leyenda. Por ella me di cuenta que hace muchos años alguna compañía de tabaco había incluido una foto de una mujer desnuda en cada cajetilla de cigarrillos. ¿Sería eso el comienzo del Marketing? Tal vez el marketing siempre existió, sólo que no se le había asignado un nombre. Los señorones de comienzo del siglo XX deben haber gozado con sus descubrimientos al abrir la cajetilla y supongo que harían votos para que los desnudos no se repitieran. Cuándo dejaron las tabacaleras de incluir las fotos en las cajetillas, no he podido determinar, pero sí tengo seguro que si no lo hubieran descontinuado habría muchos más fumadores de los que hoy hay.

                                                                     

                                                   
                                                   

21 de septiembre de 2012

JOAQUÍN LIÉBANA: GENIAL ESCULTOR PERUANO

                                                                             

Joaquín Liébana en su taller de Barranco.
Tal vez el más grato suceso en las artes plásticas del Perú en lo que va del siglo XXI, sea la muestra que acaba de concluir en la Galería de Arte Lucía de la Puente, en el distrito de Barranco. Nos referimos a la muestra de esculturas en metal (láminas de fierro cromado) del artista peruano, Joaquín Liébana (1975), titulada KAOS “la gente está en conflicto” .

Quienes hemos tenido la oportunidad de visitar la exhibición de la treintena de piezas escultóricas nos hemos quedado boquiabiertos ante la novedad de sus piezas. Nada ni nadie nos había preparado para este importantísimo contecimiento. 

Por ello, digámoslo de una vez: Joaquín Liébana es el escultor peruano más moderno, creativo e interesante en lo que va de este siglo. La escultura de Liébana es figurativa, de un neo clasicismo (provisionalmente algún nombre habrá que darle) y de una pasmosa novedad de la que cuesta tiempo recuperarse. 

En la sala principal de la sin duda más importante galería del país, han reposado piezas que significarán un cambio importante en la escultura peruana. Felicitamos a la Galería de Arte Lucía de la Puente por haber tenido el buen ojo de servir de anfitriona de tan importantes piezas. La muestra de Joaquín Liébana no es más de lo mismo sino mucho más que todo lo mismo. Ahí están las decenas de rostros y piezas de figuras humanas tamaño heroico que no tienen antecedente en nuestro país. 

Si se nos hubiera dicho que las piezas del joven maestro Joaquín Liébana eran de un artista europeo o norteamericano, a no dudarlo todos hubiéramos alzado nuestras manos para de manera clamorosa agradecerle que haya honrado nuestra capital con esta importante exhibición, la misma que engalanaría cualquier galería de Nueva York. 

Siete Jeringas lamenta que en nuestro país no exista un museo de arte contemporáneo con los fondos necesarios para adquirir la mayor cantidad de las piezas de Joaquín Liébana. Como consecuencia de ello hacemos un fervoroso llamado a los coleccionistas privados nacionales para que cuanto antes adquieran estas valiosas piezas a fin de garantizar su permanencia en nuestro país. No se arrepentirán pues no sólo darán mayor relieve a sus colecciones sino que la inversión se apreciará en poco tiempo, porque inevitablemente la obra de Joaquín Liébana será “descubierta” en los centros más importantes del hemisferio Norte. Entonces que nadie acuda al Muro de las Lamentaciones.

A continuación reproducimos la entrevista que el maestro Liébana tuvo a bien conceder a este blog en la intimidad de su taller y adjuntamos algunas de las imágenes de los trabajos presentados. 

¿Cómo fue que decidiste dedicar tu vida al arte?

Bueno, recuerdo que aun siendo chico mi padre ya era coleccionista de arte popular, restaurador y también creador de muebles. Él fue el que nos introdujo (se refiere a su hermano pintor, Mateo) en todo este mundo del arte. Recuerdo que desde chico yo trabajaba en hacer mis juguetes, construía cosas y, desde luego, dibujaba mucho. Desde chico me llevaban a ver exposiciones. Mi padre siempre nos llevaba a los museos, a ver antigüedades, a ver como los artesanos hacían acabados en madera. A mí y a mi hermano, desde niños, se nos inculcó el interés por el arte.

Háblanos de tu formación plástica. ¿En qué escuela estudiaste y con qué maestros?
Estudié en la Universidad Católica. Ingresé en 1994 y egresé en 2001. Después me fui a Escocia del 2001 hasta el 2003 para hacer una maestría en la Edinburgh College of Art. Entre los profesores que en este momento recuerdo están Julia Navarrete, Alejandro Alayza, Johanna Hamann, Sonia Prager, Marta Cisneros.

¿Por qué cultivas de preferencia la escultura y no la pintura?
En realidad, yo siempre quise ser pintor. Siempre he dibujado. Siempre he construido cosas. Siempre he estado armando cosas. Yo soy de construir cosas. Pero siempre me he quedado con la idea de que algún día voy a volver a pintar. Siempre he querido retomar la pintura, que es un lenguaje que si uno no utiliza, lo pierde.

¿Dentro de qué corriente artística ubicas tu escultura?

Siempre me he basado en las cosas más clásicas. Es lo que más me ha llamado la atención. Lo que he visto en los museos de Europa. 

¿Estás contento con la época que te ha tocado vivir y trabajar?
¿Vivir en esta época? Sí, sí, de todas maneras.


En la historia del arte, ¿cuáles son tus escultores favoritos?
Los clásicos. Donatello, así como Agesandro, Atenodoro y Polidoro de Rodas: los tres autores de El Laocoonte.

Si fuera posible viajar al pasado, ¿a qué artista te gustaría conocer?
De los escultores, Miguel Ángel; y de los pintores, a mí Bronzino me gusta mucho. 

¿Qué opinas de la escultura de Fernando Botero?
Ha hecho los gordos esos, pero no me gustan mucho. Y la pintura, peor. Desconozco mayormente. Pero lo poco que he visto de los caballitos... bueno, bueno, no me parecen.

¿Cómo es un día de trabajo de Joaquín Liébana?
Me levanto temprano, tomo café y me voy al centro de Lima a dibujar sobre esta plancha, a cortar, alquilo una máquina de plasma, calo metal, llegó acá a Barranco, pulimos y ensamblamos.

¿Cuánta ayuda recibes de asistentes en la realización de tus esculturas?
Tengo un ayudante que se llama Rodrigo Zúñiga, que es escultor también, que hace cosas bien buenas. A ese nadie lo conoce. También tengo otro ayudante en el centro de Lima y un pintor. Yo soy el soldador y el que cala. Y el pulidor es mi ayudante que trabaja acá. Yo tengo uno que me pule, que lo dirijo yo. 

Menciona una escultura que retirarías de inmediato de las calles de Lima.
El arcángel que está en el Óvalo Gutiérrez. Quitaría el arcángel y toda la base.

¿En qué lugar de Lima te gustaría que hubiera una escultura tuya de grandes dimensiones?
En el malecón como me lo prometieron cuando gané el premio Peter y Adriana Hobart (Concurso de proyectos para esculturas en un espacio público primer premio).

De las esculturas que hay en las calles de Lima, ¿cuál es la que más te gusta?
"El estibador”. La escultura que donó la comunidad belga al Perú con motivo del centenario de la independencia y que está ubicada en la primera cuadra de la Av. Arequipa. Esa es buenísima. 

¿Consideras que a Lima le faltan esculturas?
Sí, definitivamente sí. No se ven muchas. Las antiguas son buenas, pero de las modernas no hay buenas. Hay una que otra por ahí pero está perdida. Se ha perdido la costumbre de hacer una plaza y poner una escultura. Es una lástima.